Reseña de la serie: Las chicas malas no mueren de Katie Alender
Después de una discusión, Alexis consuela a su hermana obsesionada con las muñecas con una historia sobre una niña y su muñeca. Sin embargo, desde ese día, empiezan a suceder cosas extrañas en la casa y la personalidad de Kasey se vuelve irreconocible. Sus ojos azules se vuelven verdes y de repente habla usando un lenguaje anticuado. Si bien Alexis no piensa nada al principio, las cosas comienzan a salirse de control y decide encargarse ella misma de ayudar a su hermana, lo que desencadena una serie de encuentros sobrenaturales a lo largo de sus años de escuela secundaria, algunos más cercanos a ella de lo que jamás hubiera imaginado.
❀ Sensación contemporánea
Al comenzar esta serie, esperaba sentirme aterrorizado, pero me sorprendió encontrar estos libros más suaves, con una sensación más contemporánea. Si bien definitivamente hay algunos elementos espeluznantes a lo largo de los libros, nunca se exageran, ya que la trama trata mucho de la vida en la escuela secundaria y parece enfatizarla sobre los aspectos más aterradores. Los fanáticos del terror incondicional pueden sentirse decepcionados, pero me encontré disfrutando del factor de miedo más moderado como amante contemporáneo.
❀ Muchos giros
Como serie, aprecié lo fresco que se siente cada uno de estos libros. No estaba seguro de cómo me sentiría con varias historias seguidas con esta misma vibra y estructura, pero aprecié la forma en que cada entrega aborda una entidad sobrenatural diferente. La conexión de los personajes con lo sobrenatural también cambia a medida que avanza la serie, y hay muchos giros que me mantuvieron emocionado de seguir leyendo hasta el tercer libro.
❀ Pequeño factor de miedo
Las chicas malas no mueren de Katie Alender es una serie inquietante sobre lo sobrenatural. Disfruté del factor de miedo menor de lo que esperaba y me gustó la forma en que cada libro presenta un fantasma diferente. Esta es una gran serie para aquellos que buscan algo con un ambiente espeluznante que aligera el combustible de la pesadilla.